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Cómo ordenar la comunicación de tu empresa antes de septiembre

Vuelves de vacaciones motivado, con la energía por las nubes y una lista de ideas, proyectos y objetivos interminable. Ríete de los propósitos de Año Nuevo. Para muchas empresas, el verdadero comienzo del año es septiembre. O el verdadero final.

Porque ahora sí empieza la cuenta atrás: quedan apenas unos meses para cerrar el ejercicio y ya sabes, más o menos, si vas camino de cumplir los objetivos que te marcaste en enero o si todavía queda mucho por hacer. Puede que hayas vendido más de lo previsto. O, seguramente, menos. Muchas veces, detrás de esa sensación no hay falta de esfuerzo, sino la necesidad de ordenar la comunicación de empresa antes de que termine el año.

Puede que hayas incorporado nuevos clientes, lanzado nuevos servicios o ampliado el equipo. O puede que hayas trabajado muchísimo y, aun así, tengas la sensación de que el esfuerzo no se ha traducido en los resultados que esperabas.

La lista de tareas que se acumula antes de diciembre

Sea cual sea tu situación, hay algo que suele repetirse en esta época del año: empiezas a hacer una lista mental de todo lo que «hay que hacer» antes de diciembre.

Actualizar la web. Preparar el calendario de publicaciones en redes sociales. Llamar a esos clientes que se quedaron a medias antes del verano. Poner en marcha ese proyecto que llevas meses aplazando. Buscar nuevas oportunidades de negocio. Preparar la campaña de Navidad.

Y, por supuesto, vender más o, al menos, vender todo lo que no has conseguido vender en lo que va de año.

Cuando la urgencia se convierte en improvisación

Y es entonces cuando empiezan las prisas: las reuniones, las ideas de última hora, las publicaciones que llevabas meses sin hacer, los cambios en la web que te propusiste en marzo, pero que nunca llegaste a poner en marcha, la newsletter que sigue pendiente o esa campaña que hay que lanzar «cuanto antes». En definitiva, la urgencia y la improvisación.

Ojo, no te estoy diciendo que improvisar sea siempre malo. Adaptarse a la realidad con creatividad funciona muchas veces. Además, septiembre es, probablemente, el mejor momento del año para recuperar proyectos, reactivar oportunidades y dar un último impulso al negocio antes de cerrar el ejercicio.

El problema no es comunicar poco, es comunicar sin dirección

El problema aparece cuando toda esa actividad responde más a la presión del momento que a una dirección clara. Porque, cuando las ventas no evolucionan como esperabas, es fácil pensar que la solución pasa por hacer más: más publicaciones, más campañas, más reuniones o más publicidad.

Hacer da la sensación de que avanzamos, pero no siempre es así. A veces solo conseguimos llenar la agenda de tareas sin acercarnos realmente a los objetivos que nos marcamos al principio del año.

Sin embargo, casi nunca nos paramos a analizar todo lo que ya estamos haciendo. Y esa, precisamente, suele ser la diferencia entre comunicar mucho y comunicar con sentido.

Comunicar con sentido: la misma impresión en cada canal

Porque comunicar no consiste en estar presente en todos los canales, publicar con frecuencia o tener una página web atractiva. Todo eso suma, por supuesto, pero solo cuando responde a un objetivo claro.

Piensa en tu propia empresa. Si hoy un cliente potencial llega a tu página web, después visita tu perfil de LinkedIn, echa un vistazo a tus redes sociales y, finalmente, habla contigo o con cualquier persona de tu equipo, ¿recibirá la misma impresión en todos esos puntos de contacto? Mantener esa coherencia de marca en todos los canales es precisamente uno de los mayores retos de cualquier empresa en crecimiento.

La mayoría de las veces, la respuesta es no.

Por qué tu comunicación pierde fuerza con el tiempo

Y no porque la comunicación sea mala. De hecho, en muchas ocasiones está bien ejecutada. El problema es que ha ido creciendo al mismo ritmo que el negocio: incorporando nuevos servicios, adaptándose a nuevos clientes, respondiendo a necesidades concretas o aprovechando oportunidades que iban surgiendo.

Es un proceso natural. El negocio evoluciona y la comunicación intenta seguirle el ritmo. Pero llega un momento en el que deja de existir un hilo conductor. La web cuenta una parte de la historia, las redes sociales otra, el dossier comercial otra diferente y cada persona del equipo explica la empresa desde su propia experiencia.

Entonces ocurre algo curioso. Desde dentro, todo parece tener sentido porque conoces perfectamente tu empresa. Pero desde fuera, cuesta entender qué haces, qué te diferencia o por qué un cliente debería elegirte a ti y no a otra empresa que ofrece algo parecido.

El verdadero problema: falta de dirección, no falta de comunicación

Y ahí empieza el verdadero problema.

No porque estés comunicando poco, ni porque tu empresa no tenga nada interesante que contar. Lo que ocurre es que cada acción responde a un momento, a una necesidad o a una idea distinta y, cuando las observas en conjunto, cuesta encontrar un hilo conductor. Como consecuencia, tu comunicación pierde fuerza, no porque sea incorrecta o esté mal ejecutada, sino porque le falta ordenar la comunicación de empresa de forma que todo tenga sentido en conjunto.

Comunicar mejor, no comunicar más

Si te has visto reflejado en alguna de estas situaciones, tengo una buena noticia: probablemente no necesites comunicar más, sino comunicar mejor. Y comunicar mejor no significa publicar con más frecuencia, abrir nuevos canales o invertir más dinero. Significa conseguir que todas las acciones de comunicación, independientemente del formato o del canal, respondan a una misma idea, transmitan el mismo mensaje y persigan el mismo objetivo.

Porque el problema no suele ser la falta de comunicación. El problema es no haber dedicado tiempo a ordenar la comunicación de empresa.

Qué cambia cuando ordenas la comunicación de tu empresa

Cuando existe esa dirección, cada publicación, cada reunión comercial, cada noticia, cada campaña o cada cambio en la página web deja de ser una acción aislada para convertirse en una pieza de un proyecto común. Dicho así puede parecer una cuestión puramente teórica, pero tiene consecuencias muy prácticas. Cuando sabes qué quieres transmitir y qué posición quieres ocupar en la mente de tus clientes, tomar decisiones resulta mucho más sencillo. Ya no dudas sobre qué publicar en redes sociales, qué destacar en la página web o qué argumentos utilizar en una reunión comercial. Todas esas decisiones dejan de depender de la inspiración del momento porque responden a un criterio común.

En cambio, cuando ese criterio no existe, cada acción empieza desde cero. Cada campaña se plantea como si fuera la primera. Cada publicación se convierte en una hoja en blanco. Y cada cambio en la web responde a una necesidad puntual, sin preguntarse si contribuye a construir la imagen que quieres proyectar de tu empresa.

Por qué muchas empresas comunican mucho pero avanzan poco

Esa es la razón por la que muchas empresas sienten que comunican mucho, pero avanzan poco. No les faltan ideas, ni herramientas, ni canales. Lo que les falta es un marco que les ayude a decidir qué merece la pena comunicar, qué mensaje quieren transmitir y cómo hacer que todas las piezas encajen entre sí.

Cómo trabajamos en Creativilab: escuchar antes de proponer

Si has llegado hasta aquí y, mientras leías este artículo, has pensado más de una vez «esto es exactamente lo que nos está pasando», quizá haya llegado el momento de dejar de improvisar y empezar a ordenar la comunicación de empresa con una dirección clara.

En Creativilab llevamos casi veinte años ayudando a empresas a ordenar su comunicación. Y la experiencia nos ha enseñado que no todos los problemas se resuelven con una estrategia de comunicación. A veces, el origen está en el propio modelo de negocio, en la propuesta de valor, en el proceso comercial o, simplemente, en unas expectativas poco realistas.

Por eso, antes de proponerte cualquier servicio, preferimos escucharte.

Cuéntanos cuál es tu situación, qué objetivos te has marcado y qué está ocurriendo para que sientas que la comunicación no está dando los resultados que esperabas. Analizaremos tu caso y te diremos, con total honestidad, si creemos que podemos ayudarte o si el problema está en otro sitio.

Y, si llegamos a la conclusión de que podemos aportar valor, te explicaremos cómo lo haríamos. Sin compromiso, sin discursos comerciales y sin intentar venderte algo que no necesitas.

Porque creemos que ordenar la comunicación de empresa empieza mucho antes de publicar el primer contenido.

Empieza haciendo las preguntas adecuadas.

¿Hablamos? Agenda una reunión con nuestro equipo y analizaremos tu caso sin compromiso.

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